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LOS CONSEJOS DE NUTRINANNY®
A lo largo del día, los niños no paran: juegan, aprenden, corren, se concentran, se cansan… y vuelven a empezar. Escuela, deberes, extraescolares, estudiar… Que puedan hacer todas estas actividades con éxito depende, en gran parte, de la energía que obtienen a través de la alimentación.
Por eso, más allá de cuánto comen, es interesante fijarse en qué tipo de alimentos forman parte de su día a día, y cuándo los comen. No todos los alimentos que dan energía lo hacen de la misma manera, y esto puede marcar la diferencia en cómo se sienten, especialmente en el colegio o cuando tienen actividades extraescolares.
Aunque todos los alimentos aportan energía, no lo hacen igual. Seguro que has notado que hay momentos en los que un niño/a parece tener una subida de energía que dura poco, seguido de cansancio o falta de concentración. Esto suele ocurrir cuando predominan alimentos con azúcares simples.
En cambio, cuando la base de la alimentación incluye alimentos más completos, la energía se mantiene más estable a lo largo del tiempo.
Para favorecer una energía constante durante el día, es recomendable que la alimentación incluya alimentos variados con un buen aporte nutricional:
Estos alimentos no solo aportan energía, sino que ayudan a mantenerla durante más tiempo, evitando altibajos. Por eso, son una buena base cuando buscamos alimentos que dan mucha energía de forma sostenida.
Después de toda la noche sin comer, el cuerpo necesita activarse. Por eso, el desayuno tiene un papel importante, aunque no siempre es necesario que sea muy elaborado.
Lo importante es que aporte una base de energía que permita empezar el día con buen ritmo. Como explicamos en nuestro artículo sobre desayunos saludable para niños, combinar alimentos que aporten hidratos de carbono con proteínas y grasas saludables puede ayudar a mejorar la concentración durante la mañana.
Este tipo de combinaciones son especialmente útiles cuando pensamos en alimentos que te dan energía para estudiar y concentrarse durante las primeras horas del día.
Entre el desayuno, la comida y la cena, hay momentos que muchas veces pasan desapercibidos pero que son clave para mantener la energía.
La media mañana y la merienda ayudan a evitar largos periodos sin comer y permiten que el niño mantenga un nivel de energía más estable, especialmente en días con colegio y actividades.
Esto se traduce en que, además de las comidas principales (desayuno, comida y cena), se haga una pequeña toma a media mañana y una merienda por la tarde. Este reparto ayuda a que el cuerpo reciba energía de forma regular, evitando los periodos largos sin comer.
Además, una merienda adecuada también ayuda a que lleguen a la cena con un hambre más regulada, algo especialmente importante en niños que son más selectivos con la comida o que tienen más dificultades para aceptar ciertos alimentos, como explicamos en el artículo sobre qué hacer cuando un niño no quiere comer.
En general, los alimentos naturales que dan energía, como frutas, legumbres o cereales integrales, son también una buena base para preparar alimentos saludables para la merienda escolar o el snack de media mañana.
Si, además, combinamos distintos alimentos saludables, podemos conseguir snacks todavía más nutritivos, ya que cada uno aportará distintos beneficios y nutrientes.
Estas combinaciones funcionan bien en ambos momentos:
Las cantidades deberán adaptarse a la edad y apetito de cada pequeño. Puedes consultar nuestra guía de raciones de alimentos para ver, con ejemplos prácticos y fotografías, las recomendaciones actuales.
Si lo que necesitas son más ideas de meriendas, puedes consultar nuestro artículo sobre meriendas saludables para niños, donde encontrarás muchas combinaciones para el día a día.
En niños y niñas que tienen actividades extraescolares deportivas, el gasto energético es mayor. En estos casos, la merienda no es solo “un tentempié”, sino una parte importante de su alimentación.
Planificar una merienda saludable y nutritiva antes y/o después del entrenamiento, según el grado de intensidad y los horarios con las demás comidas, ayuda a recargar la energía sin caer en opciones con peor calidad nutricional. Por ejemplo, un plátano antes de entrenar, y un bocadillo después, si todavía quedan horas para la cena; o al revés, si el entrenamiento acaba tarde.
La energía de los niños no depende solo de cuánto comen, sino también de cómo está organizada su alimentación a lo largo del día
Con pequeños cambios, como priorizar alimentos saludables y nutritivos, cuidar el desayuno o prestar atención a las meriendas, favorecemos una energía más constante que los acompañe en su día a día.
Como en otros aspectos de la alimentación, no se trata de hacerlo siempre perfecto, sino de encontrar el equilibrio y los hábitos alimentarios que les permitan crecer con salud.